España: Las obras maestras caen en la red - La digitalización de fondos de la Biblioteca Nacional y el Museo del Prado

Las obras maestras caen en la red
Entramos en la Biblioteca Nacional y el Museo del Prado
para conocer el estado de la digitalización de sus fondos


Son las dos instituciones clave de nuestra cultura, y a pesar de su longevidad -ambas superan los doscientos años de historia- mantienen el espíritu y la ambición con los que nacieron. Su destino es conservar y divulgar un patrimonio que es de todos, de una sociedad en constante movimiento a la que no tienen más remedio que adaptarse, y a la que deben seguir los pasos para cuidar de que no pierda por el camino su bagaje intelectual y artístico. Conscientes del feroz cambio que viven los hábitos de consumo cultural, debido a la aparición de nuevos formatos y soportes digitales, la Biblioteca Nacional y el Museo del Prado escanean sus fondos a marchas forzadas.

Han pasado casi tres siglos desde que Felipe V fundara en 1712 el germen de lo que es ahora la Biblioteca Nacional. El propio rey trajo de Francia seis mil volúmenes de tafilete rojo que aún reposan en sus solemnes librerías. Pero ahora, el edificio del madrileño Paseo de Recoletos se expande por la red bajo el nombre de Biblioteca Digital Hispánica, un ambicioso proyecto nacido en enero de 2008 en colaboración con RED.es y financiado por Telefónica. El resultado es el sueño de cualquier hispanista, permite, desde cualquier lugar del mundo, la consulta, lectura y descarga de 10.000 obras, dentro de las que destacan incunables, manuscritos, libros impresos del siglo XV al siglo XIX, grabados, dibujos, carteles, fotografías y mapas. Para su directora técnica, Belén Llera, "Un aspecto fundamental de este proceso es el de selección", elegir las 200.000 obras que serán digitalizadas, de momento, de entre los 25 millones de ejemplares que alberga la Biblioteca.

Cien años más tarde, el Museo Nacional del Prado abriría sus puertas por primera vez al público en 1819 bajo el reinado de Fernando VII. El primer catálogo constaba de 311 pinturas, aunque para entonces en el Museo se guardaban ya 1.510 piezas procedentes de los Reales Sitios. Actualmente posee más de 9.000 obras en sus fondos, pinturas en su mayor parte, de las cuales sólo 1.500 están expuestas, y que cada año visitan más de 2.000.000 de personas. Pero son muchas más las que tienen acceso a estas obras maestras a través de internet. Tras doce años de intenso trabajo se encuentran ya digitalizadas más de 1.400 pinturas, esculturas, dibujos, estampas y artes decorativas de la colección de la pinacoteca. Aunque, según asegura desde el Gabinete Técnico del Prado Ana González Mozo, en un futuro no muy lejano habrá "Al menos una imagen de todo el museo" y "en alta resolución con fines de investigación y de reproducción de las obras".

Las ventajas son considerables, sobre todo de cara a la investigación y a la divulgación y posicionamiento de nuestra cultura en internet. Pero ¿dejará la digitalización vacíos los museos y las bibliotecas? Desde el Prado no hay temor alguno "La vision de la pintura tiene una emoción especial cuando la ves directamente", una obra de arte es única e irremplazable, sus texturas, su luz, sus vivencias y su singularidad no son reproducibles. También son pedazos de historia cada uno de los libros centenarios que custodia la Biblioteca Nacional. ¿Se convertirán las bibliotecas en museos de libros de papel cuando el formato electrónico borre de la vida cotidiana la letra impresa? Belén Llera lo tiene claro: "Independientemente del formato final en que el usuario consulte las obras, espero que nunca seamos un museo y que siempre seamos un centro vivo de investigación, acercamiento de la cultura y apoyo a la educación".

Fuente: elcultural.es