España: La cita por números y la digitalización del Registro Civil desde 1950 reducen la cola

Los expendedores funcionan de 9 a 12 horas, por lo que ya no es preciso esperar en la calle de madrugada para poder ser atendido

En la sala de Registro se han instalado sillas para la espera.

Patricia
P.C.P. / Burgos

El Registro Civil de Burgos capital digitalizará todos sus tomos desde 1950 con el fin de agilizar la obtención de certificaciones registrales y los trámites de inscripción. Tras la realización del inventario de los libros que contienen las fechas básicas de la vida de miles de burgaleses, se ha comenzado ya su escaneado, página por página. El trabajo podría darse por finalizado en 2 meses, según confirma la magistrada responsable, María Luisa Miranda.
Esta mejora supondrá una agilización de los trámites y ayudará a reducir los tiempos de espera de los ciudadanos. Servirá para complementar otras, menos sofisticadas pero bastante prácticas, que se han implantado después de que la huelga de los funcionarios -del 4 de febrero al 7 de marzo- generase colas en el exterior desde las 3.30 de la madrugada y esperas de más de 6 horas de media para ser atendido. Además de esta protesta laboral, otras circunstancias como la necesidad del DNI como condición para abrir una cuenta bancaria a un niño o el colapso previo del Registro Central agravaron la situación en Burgos.
Actualmente, se han instalado dos expendedores de números, uno para las certificaciones y otro para los expedientes, que están operativos entre las 9 y las 12 horas. De esta manera, ya no resulta necesario llegar muy pronto para poder ser atendido, sino que todos aquellos que cojan una papeleta antes de mediodía lo tienen garantizado.
No obstante, el público debe esperar aún durante bastante tiempo antes de ser llamado al mostrador, dadas las limitaciones de una plantilla que no ha variado en los últimos 20 años pese al aumento del trabajo y de la población. Para hacerlo más llevadero, se han instalado unas sillas dentro del propio Registro Civil, en la planta baja. Se evita también que la cola de quienes esperan su turno dé la vuelta al recibidor del edificio.
Una vez concluido el trabajo de digitalización de los libros, los funcionarios podrán expedir certificados en tiempo real y olvidarse de cargar con el tomo correspondiente para fotocopiar el folio requerido por el ciudadano, aunque solo en el caso de los nacidos en la segunda mitad del siglo XXI.
Los libros escaneados quedarán sellados y ya no se realizarán en ellos nuevos apuntes. El sistema de digitalización resulta especialmente útil cuando se pretende obtener una certificación y se desconoce algún dato de importancia, por ejemplo la fecha de defunción. Con el nombre y apellidos o el número de DNI, el funcionario podrá efectuar con éxito las búsquedas más complejas.

UN punto DE INFORMACIÓN. En la actualidad, 4 funcionarios están destinados a expedir certificaciones, mientras que 2 tramitan expedientes. Cada uno tiene su hora de atención al público detrás de un mostrador al que la gente lleva muy perdida. «Si quiere casarse, no sabe si tiene que coger el número de certificaciones o de expedientes», reconoce la magistrada Miranda, titular del Juzgado de Primera Instancia número 5 de Burgos. «Sería necesario un punto de información dentro del mismo Registro, pero con la actual plantilla es imposible», asume.
Muchos de los nuevos usuarios del Registro no solo necesitan orientación, también un intérprete. Cada vez llegan más personas sin apenas conocimientos de español o con documentos redactados en los idiomas de sus países de origen, que deben traducir antes de poder lograr un papel del que depende su trabajo, o quizás su vida.

 

Fuente: diariodeburgos.es